Cecilia

Nombre: Evangelina Sobredo Galanes
Origen: Madrid
Período de actividad: 1968-1976
Estilo musical: Cantautora

ACTIVIDAD

Nunca hubiéramos deseado que el tenebroso «club de los 27», como es conocido en el ámbito del pop y rock internacional, incluyera a alguien de nuestros artistas. Pero una desgraciada madrugada de verano de 1976 quiso introducir en dicho club a una de las más grandes cantautoras pioneras del pop español. Fue en un trágico y absurdo accidente de circulación en un pequeño pueblo de Zamora (Colinas de Trasmonte) volviendo a Madrid de una gala en Vigo junto a sus músicos. 

Evangelina Sobredo Galanes, Cecilia, vivía en el cénit de su carrera musical cuando el Seat 124 en el que viajaba, aún de noche -según otras versiones, recién clareando el día-, impactó violenta y repentinamente contra un carro de bueyes sin luces. Conducía el vehículo José Luis González «Joe», teclista (y ex de Los Pasos) quien, aun con contusiones, sobrevivió al siniestro; al igual que Carlos Albert Vizzaiello, bajista del grupo, quien viajaba en el asiento detrás de Joe. La peor parte se la llevó la parte derecha del vehículo: el batería Carlos Manuel de la Iglesia, sentado junto al conductor, y la propia Evangelina, que dormía en el asiento tras él. Ambos perecieron en el acto.

Cincuenta años han pasado ya desde aquella fecha desdichada y la influencia de Cecilia en la música española desde entonces es más que palpable.  Veamos cómo empezó todo.

Evangelina Sobredo nació el 11 de octubre de 1948 en El Pardo (Madrid). Aun siendo parte de una familia numerosa (quinta de ocho hermanos) la profesión de su padre, el militar y diplomático José Ramón Sobredo y Riobóo, hizo que desde muy niña se acostumbrase a las frecuentes mudanzas del clan familiar por distintas cancillerías internacionales (Estados Unidos, Jordania, Reino Unido, Portugal…). Eso le forjó una mentalidad abierta y cosmopolita, lo que unido a su precoz aprendizaje y dominio del inglés -casi al tiempo que aprendió a hablar español- llamó la atención dentro del ambiente aún cerrado y retrógrado de la España del tardofranquismo donde acabó recalando.

Su primer contacto con la música vino a través de una monja norteamericana con la que estudió bachiller, la cual la animó a aprender a tocar la guitarra y cantar en fiestas escolares. Ese estímulo inicial quedó congelado por un tiempo, hasta que en 1968 la familia se asienta definitivamente en Madrid, y Evangelina inicia la carrera de Derecho. Sin embargo, ella que ya componía canciones desde los catorce años, no abandona su vocación musical. En la universidad conoce al folklorista Joaquín Díaz, así como a Nacho Sáenz de Tejada (fundador del grupo folk Nuestro Pequeño Mundo) y Julio Seijás (miembro por entonces de Aguaviva). Con ambos forma el efímero trío Expresión con el que publicará en 1970 un par de temas propios en inglés oscilando entre el folk y el blues: «Try catch the sun» y «Have you ever had a blue day?» El disco pasó casi desapercibido, pero le abrirá las puertas a la escena musical. 

Así, en 1971, durante una actuación de Los Canarios en la sala JJ, a quienes acompañaba en los coros, interpreta su canción “Portraits and pictures”. La escucha el director de CBS, sello recién asentado en España por entonces, y la ficha para la discográfica: un contrato de dos años por tres álbumes. Como nombre artístico decide acortar el suyo propio a Eva, pero al estar ya registrado lo cambia por el de Cecilia en alusión a la canción homónima de sus admiradísimos Simon & Garfunkel. Previo al lanzamiento del primer álbum publicó un sencillo («Mañana» / «Reuníos») que no tuvo repercusión.

Pero la publicación en 1972 de su primer álbum, Cecilia, le brindó el éxito masivo. Fue gracias a su single de adelanto «Fui»/»Dama, dama» y particularmente a este último tema, que pese a figurar como cara B, sorprendió por su audaz crítica al retratar las contradicciones de una mujer tipo de la aristocracia nacionalcatólica. Y eso que la censura de la época la obligó a un cambio en el texto (de «Puntual cumplidora del tercer mandamiento, algún desliz en el sexto» a «… algún desliz inconexo»).  

A finales de ese año de 1972, se lanza el segundo sencillo de este álbum. «Nada de nada» / «Mi gata Luna». No alcanza el mismo éxito que el single anterior, pero le sirve para apuntalar su popularidad a nivel nacional. El resto del álbum contiene algunos temas destacables como «Señor y dueño», «Al son del clarín» (sobre la ambición por el dinero) o «Fauna» (otra crítica mordaz, esta vez, sobre el chismorreo). El álbum fue producido por  José Luis de Carlos, en parte sobre maquetas previas grabadas por Julio Seijas y ella misma, y arreglos de Juan Carlos Calderón. Cabe destacar la foto de portada, obra de Francisco Ontañón, en la que aparece enfundada con un guante de boxeo: un nuevo guiño a Simon & Garfunkel por su célebre canción «The boxer».

En 1973 se publica su segundo álbum, Cecilia 2, un disco más intimista y reflexivo que el anterior, cuya portada -con foto nuevamente de Ontañón- muestra a la artista simulando un embarazo. Se trata de una alusión a uno de sus temas, «Me quedaré soltera», en el que aborda el feminismo de una manera un tanto controvertida para la época, y que pretendió usar inicialmente como título del álbum. Como adelanto se lanzó un single con el tema de apertura, «Andar», como cara A y el citado «Me quedaré soltera» en la B. Los arreglos, menos ostentosos que en el álbum anterior, pertenecen a Pepe Nieto. Como segundo sencillo se publicó la espléndida «Canción de amor» (cara A) y «Un millón de sueños» (cara B). Ésta última, de ciertos aires gospel, aborda de nuevo una temática sociopolítica que volvió a ser objeto de la censura, ya que fue obligada a cambiar el título original de «Un millón de muertos» (en tributo a la novela homónima de José María Gironella). A todas luces el tema parecía un alegato antibelicista sobre la guerra civil, si bien ella afirmó que se inspiró en la Guerra de los Seis Días, que presenció mientras vivía con su familia en Jordania. Otros temas destacables de este álbum son «Mi ciudad» (crítica ecologista), «Cuando yo era pequeña» (sobre recuerdos de infancia) y «Si no fuera porque…» (donde aborda el espinoso tema del suicidio).  

Aunque no alcanzó el nivel de éxito comercial que su álbum de debut, hoy muchos consideran a Cecilia 2el mejor disco de la (corta) carrera de Cecilia.

A finales de 1974 aparece el single «Un ramito de violetas«, adelanto de su tercer álbum de igual título (con «La primera comunión» como cara B). Esta canción fue un éxito absoluto convirtiéndose con los años en todo un clásico de la cantautora madrileña, en especial por la original historia de intriga que narra la letra: un matrimonio sumido en el desamor en el que la mujer vive de la ilusión de un pretendiente anónimo que acaba siendo el mismo marido. 

Ya en 1975, tras la edición del álbum, sale al mercado el otro gran clásico del mismo: «Mi querida España». Aquí de nuevo la censura intervino cuando hizo cambiar el inicio del texto de cada estrofa: de «Mi querida España, esta España viva, esta España muerta», «… esta España blanca, esta España negra» y «… esta España en dudas, esta España cierta» a «… esta España mía, esta España nuestra» en las tres estrofas, como lo conocemos. No obstante, paradójicamente las letras originales censuradas aparecieron impresas en la carpeta del disco. 

El álbum Un ramito de violetas fue producido por Honorio Herrero y Juan Carlos Calderón, quien también se ocupó de los arreglos. Tanto la foto de portada como el diseño gráfico del disco en su totalidad están ilustrados con dibujos de la infancia de la propia Cecilia. Fue el álbum más vendido de la cantautora, virtud a su variedad musical y poética, algo alejada de la melancolía e introspección del disco anterior, y, sobre todo, a sus dos memorables temas de single. 

Como colofón a su triunfal año de 1975, Cecilia es seleccionada para representar a España en el Festival de la OTI. Hubo que convencerla, pues no le gustaban los festivales; además la canción que le había compuesto a tal fin Juan Carlos Calderón, titulada «La llamada», no era muy de su agrado, así que reescribió el texto para pasar a llamarse «Amor de medianoche». Consiguió el segundo puesto en el festival.

Antes de que acabe el año, se publica el álbum recopilatorio Amor de medianoche que, además del tema homónimo, contiene éxitos de sus tres elepés anteriores. De nuevo, fue un gran éxito de ventas.

Y llegamos al año 1976. Cecilia está en la cúspide de su carrera musical y también de su vida sentimental, pues tiene planes de boda con el músico y letrista Luis Gómez-Escolar (ex de Aguaviva y miembro por entonces de La Charanga del Tío Honorio). Su compañía discográfica se plantea lanzarla en Estados Unidos, para lo cual publica en aquel mercado el single «A Million Reasons» (versión en inglés de «Un millón de sueños») / «Come the Wind». Paralelamente en España, sale el que será su último sencillo, «Tú y yo» / «Una guerra», con buenas cifras de ventas.

La noche del domingo 1 de agosto de 1976 da un concierto en la sala Nova Olimpia de Vigo, el último de su carrera. Los tres músicos que la acompañan prefieren pernoctar en la ciudad y viajar al día siguiente a Madrid, si bien ella insiste en viajar durante la noche para adelantar gestiones con la discográfica el lunes por la mañana… Pero eso nunca ocurrió.

El impacto a nivel nacional que produjo su repentina pérdida fue enorme, cuando apenas nos habíamos recuperado de la muerte de Nino Bravo, poco más de tres años antes, en similares circunstancias; y de algunos artistas más que dejaron su vida en unas carreteras como las de entonces, a menudo deficientes y peligrosas.  

Un mes después de su fallecimiento (septiembre de 1976), se editó un sencillo póstumo: «El viaje» / «Lluvia». A partir de ese momento y a lo largo de los años posteriores fueron saliendo temas inéditos en diversos álbumes: Canciones inéditas (1983), incluyendo maquetas inacabadas que Juan Carlos Calderón y Julio Seijas terminaron de producir; en 1991, un primer recopilatorio en CD titulado 20 grandes canciones; o el doble CD Desde que tú te has ido, encabezado por el tema homónimo e inédito, y con la inclusión de dúos de otros artistas. Y más tributos fonográficos y videográficos que han llegado después…

Sin duda, María Ostiz, Mari Trini y Cecilia han sido, y por este orden de aparición, las tres grandes cantautoras pioneras del pop español. Si bien la segunda era de escuela francesa, Cecilia aportó una vena anglosajona inédita hasta ese momento en la canción de autor en España. Muchos artistas han versionado sus temas; destacaría en especial a dos: Mocedades («Desde que tú te has ido«) y Manzanita («Un ramito de violetas«). Y muchas cantantes han heredado la antorcha de su inspiración: desde Ana Belén, Soledad Jiménez, Fangoria o Amaral. Un legado inestimable que ha quedado impreso en la historia de nuestra música.